LOS PRIVILEGIOS DE PERTENECER AL CUERPO DE CRISTO
- Rincón Teológico
- 13 ago 2021
- 3 min de lectura
Por Natalio Diaz
“Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida extraño. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana” (Epístola a Diogneto. p.12)
Nosotros no llegamos a pertenecer al cuerpo de Cristo, por nuestra propia sabiduría o inteligencia. No llegamos a Jesús por seguir costumbres humanas. Es el Espíritu Santo de Dios, por medio de Su Palabra la que nos convence de pecado y de juicio, regenera nuestro corazón y hace que su gracia se vuelva irresistible, es ahí donde voluntariamente reconocemos nuestros pecados y confesamos que Jesucristo es nuestro Señor. Somos coherederos de Cristo (Romanos 8:17) Somos llamados Hijos de Dios (Juan 1:12), hemos sido justificados (Romanos 5:1) y todo esto es por pura gracia. No por alguna obra que nosotros hayamos hecho, si no por el puro afecto de su voluntad (Efesios 1:5)
¡Qué gran privilegio y también que gran responsabilidad de pertenecer a la familia de Cristo!
Muchas veces hemos pensado en algún momento que podemos pertenecer al Cuerpo de Cristo, sin pertenecer a la iglesia. Eso no es posible, aquel que pertenece a la Iglesia, pertenece también a la familia de nuestro Señor. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19). Thom S. Rainer nos menciona “que la forma de servir en la iglesia universal es por medio de la iglesia local”. Entonces nos es necesario pertenecer a una iglesia local, para servir y crecer espiritualmente.
A continuación mencionaré algunos privilegios que tenemos cada miembro de la iglesia de Cristo.
Uno de los privilegios es que podemos participar en las ordenanzas del Señor, como el bautismo en la cual manifestamos que estamos unidos al Cuerpo de Cristo en su muerte y resurrección, a su vez en esta hermosa participación comunitaria del partimiento del pan, en la que a pesar de su simbolismo, sigue siendo un medio de gracia que edifica y fortalece a cada miembro. Lo celebramos en comunión con nuestros hermanos, delante de la presencia de nuestro Señor apuntando también a la celebración que tendremos en las Bodas del Cordero.
También podemos decir que el privilegio más grande de pertenecer a la iglesia de Cristo, es que no solo soy miembro de una iglesia local, si no también de una iglesia universal. Una familia que se encuentra por todo el mundo, glorificando el nombre del Señor.
Tenemos el privilegio de la salvación, el gran privilegio de ser reconciliados con el Padre, y ser capacitados por el Espíritu Santo con dones para la edificación de la Iglesia.
Pero no solo tenemos privilegios, si no que nos demanda responsabilidades como predicar el evangelio a toda criatura, ayudar a los más necesitados, extender el reino, con verdad y caridad, también edificar y amar a mis hermanos no solo con palabras sino también con hechos. Como diría Santiago sed hacedores no solo oidores. (Santiago 1:22) Ser teólogos de la Cruz, que nuestra vida refleje la Cruz de Cristo, no sólo un conocimiento teológico sano, sino también una vida teológicamente sana. "Porque quizás sea la única biblia que algunos vayan a leer" (Francisco de Asís)
Vuelvo a reiterar hermanos, la iglesia no sólo es mi iglesia local, pero nos es necesario servir en una para servir a la iglesia universal. Seguimos siendo UNO a pesar de las diferencias denominaciones, nos une la centralidad del evangelio ¡Pertenecemos a un mismo cuerpo! ¡Y ese cuerpo no está dividido! Sigamos siendo luz, sigamos predicando el evangelio.
“Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Epístola a Diogneto).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
[1] EGUILUZ, D. (2020) “Apuntes para el curso Doctrinas de la Iglesia”. Centros Teológicos Bautistas. Lima
[2] RAINER, T (2015) “Soy miembro de la iglesia”. La Biblia del Pescador.




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