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HEMOS SIDO DISEÑADOS PARA ADORAR

Por Natalio Diaz


Durante todas las eras de la humanidad, el ser humanos ha tenido la necesidad intrínseca de buscar respuestas en lo trascendental y encontrar alguna relación con la divinidad para adorar. No se ha conocido ninguna cultura o civilización que no haya tenido algún tipo de dios para ser adorado. El problema radica, que ellos buscaron en la naturaleza y no adoraron al Dios único y verdadero “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.” (Romanos 1:23).


Pero ¿Qué es adorar? Según la RAE (2014) “Reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina.”[1] Pero como podemos observar la definición que ofrece la Real Academia Española es muy amplia y a la vez limitada, ya que implica distintas formas de adoración en todas las manifestaciones religiosas y solo lo restringe al culto religioso.

En cambio para el cristianismo la adoración va más allá de una mera liturgia religiosa es un estilo de vida. Toda la vida rendida al Señor (Romanos 12:1). Sugel Michelén en un artículo escrito para Coalición por el evangelio menciona que la adoración “Es el reconocimiento de la grandeza de Dios y la reacción que eso debe provocar en nosotros.” [2] Obviamente esa provocación, no es forzada, sino voluntaria, impulsada por el Espíritu Santo que mora en cada creyente para glorificar a Dios de manera integral y completa. A eso los autores Fernández y Dean, llaman una adoración bíblica, “una secuencia lógica que empieza con una revelación divina y termina en una RESPUESTA DE AMOR A DIOS”[3]


Hay algo que debemos entender que esa respuesta no es opcional, sino un mandamiento del Señor y la necesidad de cada creyente. Salmos 19: 1 nos dice “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Toda la naturaleza adora al Señor, también ha sido creada y diseñada para adorar a Dios. Ferguson en un artículo que escribió para la Biblia de estudio de la Reforma menciona acerca de la adoración que “Un aspecto fundamental de la enseñanza bíblica es el principio de que toda la creación, tanto visible como invisible, constituye un magnífico templo que refleja el ser y el carácter de Dios (1Pedro 2:9) y fue diseñada para su gloria”. [4] Nosotros no somos la excepción. El Señor demanda que respondamos al amor que tiene hacia nosotros en adoración y que no adoremos a nadie más que no sea solamente a Él (Éxodo 20:3-5), y también con todo nuestro ser (Marcos 12:30), adorarlo un poco menos que eso, sería pecado como diría Martín Lutero.

En conclusión, podemos entender que el ser humano fue diseñado para adorar. Tenemos esa necesidad de postrarnos ante algo o alguien que está ocupando el primer lugar en nuestra vida. Juan Calvino menciona que “nuestro corazón es una fábrica de ídolos” Hay solo dos opciones: O adoramos al Dios verdadero, o caemos en idolatría. No hay puntos medios. ¿Qué decides?


REFERENCIAS:

[1] Real Academia Española. Definición de Adorar. 2014. RAE, https://dle.rae.es/adorar.

[2] Michelén, S. (2012, junio 9). ¿Qué es la adoración? Coalición por el Evangelio. https://www.coalicionporelevangelio.org/.../que-es.../

[3] Hollingsworth, D., & Fernández, J. (2015). Cara a Cara. Tyndale House Publishers, Inc.

[4] Ferguson, S. B. (2019). La Adoración. In Biblia de estudio de la Reforma (p. 2327). Ligonier.



 
 
 

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